La práctica deportiva, un derecho de todos

La práctica deportiva, un derecho de todos

El deporte es una de las vías más efectivas que existen para transmitir valores y hábitos saludables. Por ello, a la larga, el deporte también sirve para mejorar la vida de las personas y contribuir al avance y cohesión de las sociedades. Por este motivo, la Organización de las Naciones Unidas considera la actividad física y el deporte como derechos humanos que deben ser respetados y aplicados en todo el mundo.

Tanto psicólogos como expertos educativos coinciden en que el deporte es una de las vías más eficaces para desarrollar habilidades interpersonales como la empatía, el respeto entre iguales, la disciplina y la inclusión. Además, tiene un impacto positivo en la salud mental y la autoconfianza de los jóvenes, ayudándoles a aprender a priorizar las opiniones y acciones de los demás y de ellos mismos. Todo esto contribuye a mejorar su desarrollo mental y emocional.

En la Fundación Rafa Nadal vemos día a día, y desde hace 10 años, la capacidad de transformación y empoderamiento que el deporte tiene, sea en sociedades occidentales -como España- o en entornos rurales de países como la India, donde en 2010 pusimos en marcha la escuela NETS (Nadal Educational Tennis School), junto con la Fundación Vicente Ferrer.

Según un estudio de la Academia de Deportes de Anantapur (ASA), uno de los problemas clave en la región y en la mayor parte de la India rural es la falta de acceso al deporte entre los jóvenes. El informe también señala que el deporte favorece el rendimiento de los jóvenes en su progreso académico y aumenta su interés por la formación. En este sentido, el estudio afirma que uno de los puntos débiles de la educación de los jóvenes en las poblaciones rurales es su falta de competencias con las nuevas tecnologías. Aspecto que también se trabaja en el centro NETS.

De la misma manera, en el contexto social de la India rural, el deporte es un derecho y permite que los jóvenes se expresen de manera más natural, compensa la falta de autoestima y mejora las habilidades de liderazgo. En definitiva, es parte de la educación, les enseña a tomar decisiones en su vida, enriquece su futuro desarrollo profesional y les entrega recursos para afrontar su situación socioeconómica. Además, favorece la integración social y fomenta el trato igualitario.

Asimismo, el establecimiento de hábitos saludables, como el ejercicio físico o la higiene diaria, ayudan a que los jóvenes sin recursos crezcan más sanos y tengan más posibilidades de desarrollarse con garantías en la vida adulta.



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