Promover los valores positivos del deporte, tarea de todos

Promover los valores positivos del deporte, tarea de todos

En los últimos años, los valores en el deporte se están poniendo de manifiesto de diversas formas, de hecho, son muchas las instituciones, clubes o centros que buscan relacionar esta práctica con valores positivos que puedan ser útiles más allá del espacio deportivo.

Antes de todo, vamos a definir que son los valores: ¿son todos positivos o los hay de negativos? Los valores, tal y como nos dice el filósofo catalán Francesc Torralba en su libro El valor de tener valores, “no son realidades que se dejen poseer o agarrar. Más bien, son fuentes de inspiración, motores de la acción. Se pueden definir como horizontes de referencia, pero también como la fuerza motriz, lo que nos empuja a actuar, a movernos y a vivir. Es decir, los valores son entes intangibles, no los podemos tocar, pero están presentes, forman parte de la manera de ser de las personas, y como todo en la vida, pueden transmitirse.

Es evidente, pues, que hay valores positivos y otros negativos, y el deporte no está exento de ello. Hay que dejar claro que la actividad deportiva per se no es transmisora de valores, pero de esta se puede hacer un buen uso o no, y de ello dependerá como gestionemos la actividad en cuestión para infundir unos valores u otros a nuestros jugadores. De hecho, si nos centramos en el deporte juvenil, son varios los agentes que forman la educación deportiva de un niño o niña. Partiendo del entrenador, continuando por el club u organización que lo ve jugar, siguiendo por las familias, estamentos arbitrales, competiciones y torneos, así como las federaciones que las rigen, que también deben velar por hacer cumplir los valores positivos de la práctica.

Pongamos un ejemplo: si en un partido de baloncesto un entrenador solo habla a gritos a sus jugadores, les indica que no importa si hacen trampas, no importa el respeto a sus oponentes, etc.; estos valores no serán positivos, sino todo lo contrario, y los jugadores entenderán la práctica deportiva de manera errónea. Por tanto, sus conductas dentro y fuera del campo no serán buenas. Así mismo con familiares o árbitros que no eviten comportamientos negativos. Por otro lado, si el propio entrenador pone énfasis en que sus jugadores se esfuercen, respeten a sus contrarios y tenga un buen trato con ellos, se dará el efecto positivo que buscamos.

Por esta razón, hay que tener claro que el deporte actúa como herramienta para la transmisión de valores (ya sean positivos o no), pero que debe llevarse a cabo desde todas las perspectivas que forman parte del mismo para que esta transmisión positiva sea efectiva.

De lo intangible a la acción

Para interiorizar valores positivos, en la práctica deportiva se deben llevar a cabo reflexiones y acciones que den un cambio en la mentalidad y conducta del jugador. Así, deseamos que nuestros deportistas del futuro sean respetuosos, se esfuercen al máximo en lo que hacen y basen su práctica en la deportividad, además de disfrutar, hacer amigos, etc. Por tanto, desde pequeños, será clave que esta educación en valores se materialice mediante acciones reales que se den dentro de la práctica deportiva y fuera de ella.

Nadie nace sabiendo, y por ello es importante acudir a modelos que ayuden a reforzar estas conductas positivas o por el contrario, advertir y corregir, siempre desde la reflexión, aquellas que se consideren negativas.

El deber pues, es compartido, ya que se trata de que cada agente alrededor del jugador, aporte en este sentido. Poner de nuestra parte para que se cumplan estos valores positivos y se pase de la intangibilidad de los mismos a acciones concretas y reales que demuestren que estos valores están presentes debe ser el objetivo común de los agentes relacionados con el jugador. Por eso mismo, no hay ninguna duda de que el deporte es un trampolín para trabajarlos y llevar a cabo una transformación social donde no se dé tanta importancia a la victoria, sino que el foco de atención esté en el cómo: cómo se juega, se entrena, se compite, se gana y se pierde, aprendiendo de todo ello.

En el Rafa Nadal Tour by Mapfre creemos firmemente en una competición educativa, que promueva y exija valores positivos a sus jugadores y acompañantes, y los ayude a mejorar su comportamiento y actitud tanto dentro como fuera de las pistas.

Xisco Mercadal

Coordinador valores Rafa Nadal Tour by Mapfre



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