Encender la pantalla… ¿para apagar el cuerpo?

El avance tecnológico de las últimas décadas nos ha aportado infinidad de instrumentos y recursos que nos han hecho la vida más cómoda en muchos sentidos.  Pero… ¿son todo ventajas? ¿cómo influye el uso creciente de la tecnología en nuestra salud?

Cuanto mayor ha sido la presencia de la tecnología en nuestro día a día, más ha incrementado el porcentaje de enfermedades relacionadas directamente con el sedentarismo, incluso en los más pequeños. Tal y como señalan recientes estudios, más del 80% de los menores no cumple con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de realizar una hora diaria de actividad física con intensidad moderada o vigorosa.

El aumento de la “comodidad” que nos aporta la tecnología parece influir de forma negativa en nuestra salud, entendida como un estado completo de bienestar físico, mental y social. Observando nuestro entorno, es fácil darse cuenta que son muchos los hábitos de la vida cotidiana que limitan la actividad física, como la posibilidad de realizar compras online o de hacer gestiones desde el móvil. El tiempo y esfuerzo físico que anteriormente dedicábamos a este tipo de tareas y que suponía mantener un mínimo de movilidad, a menudo no ha sido reemplazado, por lo que ha aumentado el nivel de inactividad.

Las distintas alternativas relacionadas con la ocupación del tiempo libre también han influido en que los porcentajes de sedentarismo se hayan visto incrementados. El abanico de posibilidades que ofrecen la diversidad de dispositivos electrónicos -televisión, tablet, ordenador, móvil, etc.- ha modificado la forma de interactuar con el medio en el que vivimos. Ya no es necesario salir para relacionarse con otras personas, sino que se puede estar conectado con el mundo desde la comodidad del sofá de casa.

En este sentido, investigadores estadounidenses han publicado en la revista científica Emotion los resultados del estudio Monitoring the Future, con datos sobre el uso de este tipo de herramientas extraídos mediante una encuesta representativa de más de un millón de jóvenes. En este artículo destacan que los adolescentes que pasan más tiempo frente a estos aparatos son significativamente más infelices que aquellos que invierten su tiempo libre en actividades como deporte, lectura e interacción social cara a cara (Twenge, Martin y Campbell, 2018). Este aumento del tiempo empleado en el uso de dispositivos electrónicos puede provocar además desequilibrios a nivel de descanso y cambiar por completo la forma de interactuar con el entorno.

En esta línea, desde el Centro Fundación Rafa Nadal trabajamos con el objetivo de romper con el sedentarismo instaurado en muchos niños, niñas y adolescentes. Las actividades que se llevan a cabo en el ámbito deportivo del proyecto, están enfocadas a erradicar la inactividad e introducir, dentro de la rutina semanal, experiencias que resulten motivadoras y muestren la actividad física como herramienta para potenciar la salud, reforzar las relaciones sociales y, en definitiva, mejorar la calidad de vida.

Jaume Gelabert y Eva Laura Sánchez, técnicos deportivos del Centro Fundación Rafa Nadal de Palma

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